Adolfo del Ángel Rodríguez
Octavio Paz decía que “no se puede proyectar al futuro negando el pasado”, por lo que el estudio de la historia es una necesidad del ser humano para entender el mundo y para entenderse él mismo a través de los procesos históricos, aprovechando dicho reconocimiento para hacer esa proyección a futuro, pues gracias a dicho reconocimiento podrá evitar errores y entender mejor las coyunturas que se presentan en ese momento histórico.
En mi caso particular, empleo el método deductivo en el tratamiento de esta asignatura, puesto que por practicidad y los múltiples propósitos que se plantean en los programas de educación primaria, se prefiere esta forma de trabajo pues de esa manera permite poder trabajar los temas en la secuencia que marca dicho programa. Además, esta forma de enseñanza forma parte también de la herencia de la formación que recibí, pues cuesta ver la historia desde otra perspectiva, formándose así un círculo vicioso muy difícil de romper, logrando únicamente una enseñanza de la historia muy rígida, académica, alejada completamente de la realidad, carente de significado.
Quizá para poder hacer frente a lo anterior hace falta inmiscuirse un poco más en el conocimiento de más métodos que deriven en estrategias que hagan que la historia no sea más que hablar de cosas que ya sucedieron y que no interesan, sino de una historia que sigue su curso y que cuyas coyunturas siguen y seguirán afectándonos directa o indirectamente. Por ello, es importante que la historia sea vista desde un enfoque significativo y que no quede solo como otra asignatura sino como un reconocimiento de uno mismo como actor, como motor de la historia, como reconocimiento de procesos coyunturales desde donde se propician cambios, desde donde reconocer errores, desde donde se pueden proyectar nuevos caminos para mejorar como país y como personas.
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