La historia nos permite aprender conocer nuestras raíces, costumbres y los acontecimientos más importantes que han cambiado la vida de nuestros antepasados, la nuestra y descendientes. Enseñar historia no es una tarea fácil, por el simple hecho de ser conocimientos establecidos imposibles de cambiar, pero hoy por hoy la historia trata de llevar al alumno a la reflexión por medio del constructivismo utilizando algunas estrategias como la dramatización, poesía coral, la línea del tiempo con imágenes llamativas y coloridas.
Esta misión sería un poco más fácil si se contara con material audiovisual, enfocada a la edad mental y cronológica de un niño pequeño, libros con un vocabulario más sencillo y entendible para ellos. Una sugerencia será historietas con dibujos animados y en forma de cuentos. Tener el conocimiento de tus orígenes ayuda a entender que estos hechos han dado como consecuencia nuestra vida actual.
La labor del docente actual es lograr despertar el interés del niño por la historia, ampliar e investigar, iniciando con su propia línea del tiempo, las instituciones que han marcado su vida, familia, localidad, entidad y nación. La historia no debe ser aburrida, ni para el maestro, mucho menos para el alumno. Ese es nuestro verdadero objetivo y eso sucederá cuando los maestros conozcamos la historia.
Profra. Esperanza manzano Galván.
Esc. Prim. Juan Aldama.
Clave 30EPR1344R
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